Una foto publicada por (@u14) el 22 de Feb de 2013 a la(s) 4:07 PST
Todo comenzó con "Autoconfianza" de Ralph W. Emerson, luego vino "El Dogma de Cristo" y "Tener y Ser" de Erich Fromm. Lecturas complementarias de Freud, Friedrich Nietzsche, Carl Sagan... y así mi mente cambió.
lunes, 28 de marzo de 2016
El primer disco de Depeche Mode... el único con Vince Clarke
domingo, 27 de marzo de 2016
Cuando Metallica dominaba el mundo
Vacaciones de Semana Santa.
El miércoles 23 de marzo de 2016, realicé junto con mi hija un recorrido por los municipios de Jalapa, Tacotalpa y Teapa, con la idea de capturar algunas fotografías de la plaza central de esos lugares y de sus parroquias representativas.
Al pasar por Jalapa, la llamada tierra del dulce, no pude dejar de pensar que en ese lugar no pasa el tiempo, pues parece detenido con la poca actividad de sus habitantes, como lo era desde aquellos años cuando yo era un joven de preparatoria y lo visitaba para estar con dos o tres amigos disfrutando de cervezas y de música heavy metal.
Años más tarde también visité Jalapa, para realizar algunos proyectos de la universidad, que tenían que ver con sesiones de modelaje y fotografía a chicas guapas de esa localidad, las cuales tienen en su mayoría la aspiración de ser embajadoras de belleza en la tradicional Feria de Tabasco, estudiar una carrera y emigrar hacia otras ciudades más prósperas y con mayores oportunidades.
Pero hay familias que están arraigadas en los pequeños municipios, y que ni con todo el oro del mundo emigrarían, pues han aprendido a amar a su tierra, esperando ahí que pasen los diferentes ciclos de la vida, o en su defecto llegue el "fin del mundo" pronosticado por los credos religiosos.
Me acordé de la familia "Solís Ramírez" a la cual pertenecen dos grandes amigos: Eugenio y Cuiti. Todos ellos crecieron en Teapa pero emigraron a Jalapa, donde han vivido principalmente de la profesión de "cultores de belleza". Encontrarme con esta familia ese mediodía fue una experiencia grata, que me llenó de bellos recuerdos, sobre todo al presentarme la siguiente fotografía (y de cuyo contexto voy a hablar en este post):
Kill 'Em All
Es difícil saber con precisión cuando fue tomada este foto, pero me atrevo a decir que fue en 1990, cuando yo estaba en tercero o cuarto semestre de Preparatoria. Así que yo tenía unos 17 años de edad. Eran los días en que Metallica dominaba el mundo con su "...and Justice for all", álbum que contiene la poderosa balada "One" que se popularizó con el primer video del grupo en MTV. Como ocurría comúnmente con los grupos que uno iba descubriendo, comprábamos sus discos anteriores (aunque en formato de cassette) por eso tengo en mis mano izquierda el "Kill 'Em All" con el que Metallica debutó en 1983.
Ahí estaba con mi amigo Cuiti (quien había sido un popular bailarín de Breakdance) y con su primo Alfredo Guevara, quien además era mi vecino en la colonia La Sierra del municipio de Teapa donde crecimos. Ese mueble rojo es inconfundible de los años en que prácticamente vivíamos en la casa del amigo Julio Valdivia, aunque ya eran prácticamente los últimos años que pasaríamos juntos, pues finalmente la prepa y la universidad terminó de separarnos por completo.
La preparatoria fueron para mí los años en que aprendí a disfrutar de la música y ampliar mis horizontes con los distintos estilos, tanto de la cultura popular mexicana, como la tendencia mundial hacia el house y el rap, mientras que un grupo de grandes amigos me introdujeron al thrash metal y otros al synth pop de bandas como Depeche Mode. Estábamos en ese momento sin internet, sin discos compactos, sin grunge, pero muy firmes en la amistad de esas que se valoran para siempre. Estábamos en el umbral de un nuevo tiempo.
jueves, 3 de marzo de 2016
Zelic “La Nueva Tierra” - Raiza Revelles · Sebastián Arango
Zelic es mi segundo libro y primera novela del 2016, comencé a leerlo el 14 de febrero y lo concluí el miércoles 2 de marzo por la madrugada.
Es una novela de ciencia ficción escrita por dos jóvenes estrellas del YouTube, la mexicana Raiza Revelles y el colombiano Sebastián Arango. En ese sentido es destacable que siendo su primera obra literaria hayan logrado un buen producto, una buena historia, que es coherente de principio a fin. Me da gusto que los jóvenes se atrevan a escribir y a dejar algo mucho más duradero y más profundo que un simple video para sacar risa como es costumbre de los afamados vloggers.
En una sociedad futurista donde los humanos han dejado la Tierra y pueden viajar a otros mundos, quizás a otra galaxia, existen nuevas formas de organización, como sucede en Hutrón donde vive el ciudadano Y017713937, a quien le gusta que le llamen 7. En algún momento al inicio de la lectura dudé si el narrador era hombre o mujer, pero en realidad es un hombre solicitario aficionado a la ciencia, la tecnología y la producción de software.
El chico es ateo en primera instancia y este aspecto de su personalidad lo desarrollan bien los autores del libro. Suena lógico que una sociedad altamente tecnificada haya abandonado las creencias y las religiones -en teoría- porque al final del libro nos vamos encontrar con sorpresas. Ese argumento sobre la religión y Dios, fue un buen acierto de la dupla Raiza-Sebastián y lo manejaron muy bien, al grado de que al final suele ser también el punto medular de la historia.
Más allá de los personajes, me parece que Zelic tiene una dimensión filosófica que lo hace un buen libro. La búsqueda del sentido de la vida, la búsqueda de significados a palabras como amor y amistad es algo que le dan un buen sabor a esta historia. Al final resulta ser todo un drama lleno de lecciones a nuestras propias vidas y la forma narrativa es muy buena, no nos aburre, se lee rápido y a la vez con pausas.
Lo único negativo a mi parecer es que da la sensación de ser un libro escrito pretenciosamente para “volverse una película”, un libro a modo para triunfar, y por eso mismo parece recopilar escenas de películas o de clichés del género. Entre veces nos recuerda a Star Trek, Los juegos del hambre o Divergente, y otras muchas películas que son entretenidas pero que carecen de profundidad, excepto la gloriosa Blade Runner, de la cual el libro también parece evocar.
Veremos con el tiempo si estoy algo acertado. Puede volverse película, o al menos ¿por qué no sacar una segunda parte? Los fans adolescentes de Sebastián Arango lo agradecerán mucho y nosotros los adultos lo disfrutaremos con un buen café.
lunes, 29 de febrero de 2016
Previously Unreleased Rehearsal Recordings and Rare Acoustic Performances
The Complete Depeche Mode
Previously Unreleased Rehearsal Recordings and Rare Acoustic Performances
descargar por Megaupload 47.6Mb
martes, 2 de febrero de 2016
Steve Jobs, el mesías de la era digital
Villahermosa, Tabasco.- Por la mañana de este martes 2 de febrero de 2016, terminé de leer las 736 páginas del libro “Steve Jobs” la biografía del consejero delegado (director ejecutivo) de la empresa Apple, escrita por Walter Isaacson.
Todo comenzó el domingo 3 de enero de este mismo año, cuando en una tarde lluviosa me dispuse a ir a Cinépolis Deportiva para ver la película “Steve Jobs” dirigida por Danny Boyle y cuyo guión supuestamente está basado en el libro citado.
Antes de entrar a ver tal película sabía muy poco de Steve Jobs, salvo que había sido el cofundador de la empresa que había desarrollado las célebres computadoras Mac, el adorado iPod y el deseado iPhone, entre otros productos tecnológicos.
En lo personal he tenido dos iPods, que fueron para mí dispositivos muy queridos y los cuales disfruté bastante, el primero me lo arrebataron en un asalto callejero y el segundo lo perdí lamentablemente en una casa de empeño. De las computadoras siempre había preferido el entorno de Windows, hasta que hace poco más de un año me asignaron una Mac en mi trabajo y me pareció una herramienta poderosa para gestionar la producción de videos y el diseño gráfico.
Mi teléfono iPhone 5 lo tengo desde octubre de 2013, y aprendí también a apreciarlo por su sencillez y su sentido intuitivo, así como su gestión poderosa de recursos, aunque tenía yo quejas sobre el mismo -como es el caso de la poca duración de la batería. Pero fuera de eso no sabía nada de Steve Jobs ni de la historia de cómo llegó a impulsar la creación de estos gadgets bellos y poderosos.
De la película me sorprendió la sinceridad con la que aborda la personalidad de Jobs, sobre todo la parte de su irresponsabilidad con su primera hija Lisa y de cómo la recuperación de esa paternidad con el correr de los años lo llevó a pensar en crear en un dispositivo que supliera al obsoleto Walkman que siempre llevaba Lisa, aunque no podemos comprobar que el iPod haya nacido de esa necesidad.
Del resto de la cinta tampoco sabía mucho del lanzamiento del Macintosh en 1984, del video promocional en el Super Bowl que fue dirigido por Ridley Scott y que hace alusión a la novela “1984” de George Orwell; ni del iMac o de la aventura con la compañía NeXT que Jobs vendió posteriormente a su antigua compañía Apple de la cual había sido despedido a pesar de haber sido su creación.
Al día siguiente, el lunes 4 de enero busqué en Youtube la película de Jobs protagonizada por Ashton Kutcher, la cual vi en Youtube aunque doblada al español “ibérico” y no latinoamericano. Me pareció que lejos de rivalizar, las películas son complementarias y una base para poder leer la biografía oficial de Isaacson, la cual le fue encargada por el mismo Jobs y está basada en entrevistas con muchas de las personas que convivieron con él hasta el día de su muerte por causa del cáncer.
Del libro puedo decir que es una gran obra, minuciosa y que deja muy pocos elementos sin tocar acerca de la vida de Steve Jobs. Descubrí muchas cosas que me motivaron en lo personal, la filosofía que llevó al éxito a Apple de la mano de Jobs creo puede aplicarse a muchas áreas de la vida. Tiene elementos curiosos y hasta divertidos que nos muestran una personalidad compleja pero desafiante. Hay cosas que no podemos comprender a menos que recurramos al contexto de la sociedad norteamericana y a la influencia de la cultura liberal de los años 60’s.
En general es un libro recomendado para diseñadores gráficos, para líderes empresariales, para políticos que conforman grupos de apoyo y para todo joven que desea conformar un ideal para luchar por algo en la vida. Es una obra que puede ayudar a otros a descubrir el potencial que tienen, y es una referencia obligatoria para todo aquel que admire a este mesías de la era digital del siglo XX y XXI.
domingo, 24 de enero de 2016
Explota cohete Falcon 9 en aterrizaje
Explota cohete Falcon 9 en aterrizaje: Estalló después de poner en órbita un satélite meteorológico de la NASA
jueves, 10 de septiembre de 2015
En los 70 años de Bruno Estañol
Texto de Jorge Priego Martínez
Bruno Estañol Vidal, mi paisano y amigo de toda la vida, nació en Frontera en 1945, segundo hijo del matrimonio formado por el honrado comerciante, don Bruno Estañol y su digna esposa, doña Elenita Vidal de Estañol.
Fue a su hermano Eduardo a quien primero conocí, pues con él estudié el segundo año de primaria en la escuela Alberto Correa Zapata, conocida en el puerto como “La Superior”, denominación que no tiene nada que ver con alguna marca cervecera, sino llamada así por el hecho que fue la primera escuela de organización completa que funcionó en el puerto, es decir, en la que se podía cursar la totalidad de la educación primaria, pues antes sólo había escuelas elementales, donde se estudiaba sólo hasta el cuarto año. Para el año siguiente, Lalo ya no estudió en la Superior, sino en la escuela particular incorporada Frontera, es decir, la escuela de las monjitas.
Para entonces, Bruno fue inscrito en primer año de primaria en la citada escuela de religiosas, donde cursó toda la educación primaria, pero en el pueblo, en aquel entonces, todos nos conocíamos y más, quienes casi éramos vecinos, así es que, desde aquellos lejanos años, nos conocimos y nos hicimos amigos. Al año siguiente, mis padres emigraron a esta ciudad de Villahermosa y sólo podía ver, tanto a Eduardo como a Bruno, durante las vacaciones que pasábamos, mi hermano Carlos y yo en el amado puerto, en casa de la abuelita materna.
Fue en 1957 que me reintegré a Frontera, para inscribirme en la escuela secundaria Félix F. Palavicini, a estudiar el segundo año, pues por problemas familiares y la enfermedad y el fallecimiento de mi adorada madrecita, perdí varios años, tanto de primaria como de secundaria. Y allí me topé con Bruno que cursaba, no recuerdo si el primero o el tercer año, pero no estaba en mi grupo.
Recuerdo que el año anterior, aquí en Villahermosa lo había visto actuar en la obra teatral “Hernán Cortés en Centla”, escrita y puesta en escena durante la Exposición Regional Agrícola, Ganadera, Industrial, Comercial y Artística del Estado en el año de 1956, por la profesora Petronila Díaz Ochoa de Rodríguez, directora de la secundaria del puerto. Si la memoria no me falla, Bruno era uno de los capitanes españoles ¿o acaso uno de los dos clérigos? Tengo muy presente sí, que el papel de Malintzin, lo representó mi querida amiga María Luisa Ibarra Calcáneo.
Después, ya en Frontera, lo escuché declamar en un par de veladas que tuvieron lugar en la cancha deportiva general Miguel Alemán, que formaba parte del bellísimo parque de Frontera destruido por la estulticia, para suplirlo por un adefesio de los que he llamado en múltiples ocasiones, de arquitectura fálica, muy del gusto de no sé quién.
Bruno salió de la secundaria y se fue a la ciudad de México, donde ya se encontraba su hermano Eduardo, para estudiar la preparatoria y la carrera de medicina. Años después me enteré que se había convertido en un brillante y reconocido médico neurólogo. Y para mi sorpresa, al poco tiempo supe que, mi estimado amigo era escritor. Luego me enteré que fue en la Facultad de Medicina de la UNAM donde empezó a escribir cuentos y obtuvo un primer lugar en un concurso interescolar.
Lo primero que llegó a mis manos y prácticamente devoré, su novela Fata Morgana. Cuando vi el título, recordé que en Frontera había causado sensación una transformista con ese nombre, que se presentó en el viejo cine teatro Unión. Lo primero que me emocionó de la novela, fue la dedicatoria a la querida y respetabilísima doña Elenita, cito de memoria y ojalá no me equivoque, pues toda mi biblioteca la perdí en la inundación del 2007: “A mi madre y todas sus transformaciones”. Fue la más hermosa dedicatoria que pudo concebir un hijo para reconocer los trabajos y sacrificios de su madre viuda, para formar y darles profesión a tres hijos.
La novela, cosa curiosa, comienza precisamente en el año que me reintegré a Frontera, en 1957, año en que asesinaron a don Enrique Rosales Mondragón, dueño de la farmacia La Especial. El río, el parque, pero sobre todo, el viejo cine Unión y sus llamadas tandas chicas, equivalentes a las matinés de otros lares, fueron recreados poéticamente por Bruno, llenándonos de nostalgia y, tal vez ya desde entonces estaba envejeciendo, pero me arrancó más de una lágrima esa sucesión de recuerdos entrañables del amado y abandonado puerto.
Luego leí con fruición su libro de cuentos Ni el reino de otro mundo, donde encontré algunos episodios de la vida frontereña de antaño, que había escuchado en labios de mi inolvidable abuelita materna, como el que Bruno recrea con el título de “Te honro en el espanto”. Debo hacer notar que este magnífico libro fue galardonado con el primer lugar en el Concurso de Cuento de San Luis Potosí y vio la luz pública en 1988.
Luego publicó otro bello libro, El féretro de cristal, inspirado en la trágica muerte de Rafael de la Torre, un faquir que se hacía llamar Alí Ben Hurr, que halló la muerte en San Juan Bautista, hoy Villahermosa, en el año de 1913, durante su acto de hacerse enterrar en medio de una plaza de toros mientras duraba la corrida, para ser desenterrado al término de la misma, como había hecho infinidad de veces, pero en esa ocasión, del sueño cataléptico pasó al sueño eterno. Bruno toma lo poco que se sabe sobre el faquir y lo dota de pasado y presente en su espléndida novela en la que también nos pasea por la vieja San Juan Bautista. Tuve la fortuna de que me invitara el autor a presentarlo en el ciudad de México.
En su novela breve La barca de oro, nuestro escritor rememora lo sucedido en el amado puerto la fatídica noche del 19 de marzo de 1955, cuando las más bajas pasiones se desbordaron y una partida de desadaptados incendió el ayuntamiento, la biblioteca pública, y varios comercios y casas de familia también fueron pasto de las llamas después de ser saqueados.
Y ahora, en el libro que la noche del pasado jueves 28 presentamos, toma una de las múltiples y regocijantes anécdotas, personificadas unas e inventadas otras, del Creso tabasqueño de la época porfiriana, don Policarpo Valenzuela Yera y la cuenta muy a su manera, es decir la recrea como sólo él sabe hacerlo; también hay un relato largo al que da el nombre de la primera población española en Tabasco, Santa María de la Victoria, que no es otra que nuestro amado puerto de Frontera; en dicha narración nos recuerda al viejo salón de baile llamado “Los cocoteros” que estuvo ubicado en la esquina de 5 de Mayo y Morelos y nos lleva de la en el caminar noche a noche de Amador Cumplido por la calle Obregón, la que originalmente se llamó calle Tomás Herguera, nombre erróneo, pues el verdadero del fundador de la hoy ciudad y puerto de Frontera, se llamó Juan de Dios Helguera.
Está de más expresar, que todo el libro es de una gran amenidad, escrito con la pulcritud que le es propia a la totalidad de los textos de Bruno, y considero que es una feliz coincidencia, que con este libro que evoca a nuestro amado terruño, uno de sus hijos predilectos celebre sus 70 años de vida, cuando ese pueblo sufrido y aún esperanzado, cumple este mismo año, 200 de haber sido fundado y, corre comercial, quien está en uso de la palabra cumplirá en este 2015, 75 abriles, pero también 75 diciembres.
Sólo nos resta decir, que Bruno Estañol salió de Frontera hace varias décadas, pero se la llevó en el alma, como nos sucede a quienes nacimos y amamos ese bello rincón del trópico húmedo, por eso es que siempre, la antigua San Fernando de la Victoria, la vieja Guadalupe de la Frontera, la actual Frontera, está presente en su espléndida obra.
Gracias, querido amigo y paisano, por brindarnos tan bellos libros, además de tus bien documentadas obras de carácter científico, que había omitido comentar. Ruego al Todo poderoso que te conceda vivir muchos años más gozando de completa salud y creando más y más novelas y cuentos, para beneplácito y gozo de quienes te queremos y te admiramos.
¡Salud y pesetas, maestro Bruno Estañol!
A CONTINUACIÓN: NOTA INFORMATIVA PUBLICADA POR LA UJAT
Rinde UJAT homenaje al escritor
tabasqueño Bruno Estañol
*Para celebrar 70 años de vida,
se presentó el libro “La cola del diablo” publicado por el Alma Máter
tabasqueña y Editorial Laberinto
Con historias diversas
que exploran la vida de los habitantes de su natal Puerto de Frontera, en
Centla, el que es considerado como el mayor cuentista de la historia literaria
en el estado, Bruno Estañol Vidal, presentó en la Universidad Juárez Autónoma
de Tabasco (UJAT) su más reciente obra “La cola del diablo”, una serie de relatos
fantásticos donde reafirma su destreza narrativa y el sentido del humor que lo
caracteriza.
El pasado
jueves 28 de mayo fue una fecha memorable que coincidió con la celebración de
su cumpleaños 70, y con el cierre de las actividades del Encuentro de
Literatura y Traducción “Habla la palabra” con el que la UJAT recuerda la obra
del poeta tabasqueño José Carlos Becerra, nacido el 21 de mayo de 1936 y
fallecido el 27 de mayo de 1970, en un accidente automovilístico en Brindisi,
Italia.
Para conmemorar
siete décadas de vida en las que ha dado fruto en diversas actividades como
neurólogo, profesor universitario y escritor de cuentos, Bruno Estañol se rodeó
de amigos que se dieron cita en el Instituto Juárez, además de su esposa Alicia
Lozano Pratt de Estañol y sus hijas Elena e Iliana Estañol Lozano, quienes leyeron
textos de autores nacionales, además de disfrutar de la participación de la
lectura en atril “El hombre que anhelaba trabajar en un circo”, a cargo del
grupo cultural Ceiba Andante.
Tras la
proyección de un documental bibliográfico del homenajeado, el director de
Difusión Cultural y Extensión de la UJAT, Miguel Ángel Ruiz Magdónel, manifestó
el beneplácito de contar con la presencia de quien calificó como el mayor escritor
tabasqueño del siglo XX, con obras como “La barca de oro” y “El féretro de
cristal”, los universitarios, dijo, se complacen en poder celebrar por primera
vez la presentación de este libro en una fecha tan especial como es el
cumpleaños de Bruno Estañol.
Por su parte, el
director del Archivo Histórico del Estado de Tabasco, Jorge Priego Martínez,
calificó el texto de su amigo y paisano como una obra amena en su escritura y
con pulcritud propia del autor, donde se refleja el acontecer de Tabasco desde
el siglo XVIII hasta la primera mitad del XX; además destacó la trascedencia de
esta obra publicada por la UJAT y la Editorial Laberinto.
Luego de
recordar momentos de la infancia que vivió con el cuentista, Priego Martínez
consideró esta fecha como una coincidencia ya que también en este año el puerto
de Frontera cumple 200 años de haber sido fundado por el presbítero Juan de
Dios Helguera, “Bruno salió de Frontera hace varias décadas pero se la llevó en
el alma y está presente en esta espléndida obra”.
De igual
forma, el jefe del Departamento Editorial UJAT, Luis Alberto López Acopa,
consideró que Estañol es un literato que se consolida con cada libro que
publica, “los cuentos del maestro Bruno son joyas milimétricas de prosa, no le
sobran ni faltan nada pues tiene todos los elementos de un cuento ya que sabe
tejer sus historias, historias que reflejan las pasiones humanas de la gente de
este pueblo”.
Cabe destacar
que Bruno Estañol Vidal ha sido reconocido con el Premio Juchimán de Plata 2002,
en la categoría Letras y Artes, Premio Nacional de Literatura José Fuentes
Mares 1992 y Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí 1988. En sus
publicaciones también se encuentran “La mente del escritor: Ensayos sobre la
creatividad científica y artística”, “La conjetura de Euler”, entre otras
obras.
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